Tú aún estás en mi mente y olvidar el gran amor de mi vida es imposible,
recuerdo los momentos bellos que pasamos y que eran los días mas felices,
pero de un día a otro cambiaste tanto conmigo,
que poco a poco me cerrabas las puertas de tu corazón.
Pasaste a ser una discípula del silencio conmigo,
signo de ausencia que no veías como atentaba a mi corazón.
Fui a tu búsqueda para saber que pasaba contigo,
y vi como clavabas tu daga en mi corazón.
Comprendí que ya no necesitabas más de mi compañía,
que pasé de ser irreemplazable a reemplazable,
aquel mundo que tenia contigo se vino abajo
y decidí marcharme con el corazón roto y con un mar de lágrimas
Di todo lo que mi corazón podía entregar,
canciones, poemas, dedicatorias, despedidas de buenas noches,
pero las caricias, besos y abrazos que merecías no te lo pude dar,
debido a la distancia que nos separaba y que lo maldigo noche tras noche.
Ahora tengo que soportar la otra cara del amor,
aquel dolor que sufre el corazón al perder a su amada,
sentencia que debo llevarlo por un indeterminado tiempo,
y que poco a poco se irá recuperando dejando sus cicatrices.
Dijiste que me amabas y no me ibas abandonar,
pero solo siento que jugaste con mi corazón.
Ya no tengo nada que hacer en tu vida
y he pasado a ser un recuerdo sin importancia.
Mi inspiración por salir adelante junto a tu lado se derrumbo,
tú que eras la luz que orientabas mi camino veo como se apaga.
Ahora tengo que recorrer un camino en esta oscuridad
con la incertidumbre de volver a encontrar nuevamente la felicidad.
No olvidaré aquellos momentos maravillosos, lo amable que fuiste conmigo,
te quiero como eres que hasta me gustaria seguir a tu lado,
pero me rompe el corazón al verte en manos de otro hombre,
aunque a veces pienso que ya ni te acuerdas de mi nombre.
Te deseo toda la felicidad, por que eso será para toda tu vida.
Autor: Iván (Mil disculpas si no riman, no soy poeta)